Y ella se reía como loca,
corría, saltaba.
En su mundo no existía
vergüenza;
en su mundo no había
límites;
y ella no veía más que
burbujas.
Se reía como loca,
jugaba, cantaba.
Era su mundo,
nuestro mundo,
de luces y colores
de flores y rayos
de dibujos y canciones.
Y se reía como loca.
Y en su mundo no existía
lógica ni razón;
y en mi mundo no existía
sonrisa más contagiosa
ojos más brillantes
ni canción más hermosa.
(01.07.2009)
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