Me dejé estar, inerte, entre manos que disputaban su plato de comida de mi cuerpo.
Me dejé ser lo que quisieron, jugaron con mi mente y mi alma.
Dejé que gocen mi dolor, que laman mis lágrimas y derrochen mi sangre.
Luego de caminar sobre el fuego de la duda y la inseguridad,
luego de resbalar y caer y no encontrar mano que me sujete fuerte,
hoy decido que me basto sola, que no puedo esperar nada ni a nadie.
Elijo no volver a decepcionarme, no volver a ilusionarme
Hoy digo no te vuelvo a esperar, hago mi camino
Y te digo que no sé que pasará, pero me animo sin vos
Y que sepas que nunca me dolió tanto el amor,
no por lágrimas, no por planes
sino por la frustracion de verte huir,
la angustia de tu indiferencia.
[17.03.2011]
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