Siempre imaginé que sería fácil. Uno busca, busca, y cuando encuentra, se supone que ya está, ese era tu objetivo, ¿qué problema te hacés?
¡Pero no! Siempre hay un problema. Buscaste, encontraste, ¿y si lo perdés? Entonces me aferro, fuerte, bien bien fuerte, casi lloro del esfuerzo; pero no perderte, eso no.
¡Pero no, tampoco alcanza! ¡Qué complicado que es, che! Porque claro, yo te agarro bien bien fuerte para que no te sueltes, te agarro de la mano, del brazo, te beso, te muerdo, pero, ¿y si de tanto abrazarte te ahogo?
Siempre imaginé que sería fácil, que iba a llegar y ahí me iba a quedar, y no. Cada día descubro un miedo nuevo, y cada miedo viene de diez alegrías, que traen veinte sonrisas y sincuenta besos.
(21.05.2009)
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