A veces deseo.
A veces quiero.
Y, a veces, pienso que lo que quiero es real.
A veces pienso que me querés,
que me extrañas.
A veces pienso que lo que me decís esconde algo detrás.
Y a veces..
a veces me desilusiono.
A veces te miro y te siento vacío.
A veces pareciera que no te importo.
Y entonces..
Entonces vuelvo a encontrarme con esa idea
de que detrás de tus palabras hay cariño.
A veces me ilusiono.
A veces yo tampoco te quiero,
quiero mandarte a la mierda,
no le veo sentido.
A veces me siento usada,
me siento una pelotuda.
Y siempre,
siempre,
en ese preciso instante,
hacés o decís algo que me hace cambiar de idea,
que me hace ver el motivo por el que sigo acá,
por qué sigo con vos,
por qué te quiero.
A veces paso días enteros sin pensarte.
A veces cinco minutos son demasiado.
A veces te leo y releo,
y otras tiraría todo lo que tiene que ver con vos.
A veces soy conciente de que te extraño;
a veces no,
pero me hacés falta igual.
A veces te busco entre la gente,
me siento Lucía en busca de su Horacio,
pero el azar no está conmigo
y para encontrarte tengo que llamarte.
A veces la maga sos vos,
y me encontrás,
pero no sé si me buscás.
A veces simplemente somos vos y yo,
y todo es tan sencillamente hermoso,
tan perfectamente armonioso,
que parece mentira
y termino creyendo que es un sueño.
A veces quiero despertar,
por el estúpido motivo de comprobar si sos real.
Tocarte, sentirte, olerte, mirarte,
y que sigas en mi cama.
Y muy, muy pocas veces,
quiero que te vayas.
(16.03.2009)
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